Con la sensación de que podría arrasar mi vida un huracán y me importaría un jodido carajo. Con un inmenso vacío en el pecho, como un maniquí sin extremidades ni cabeza. Llevo tiempo a la deriva. No escribo. Ya no lucho contra los elementos, estoy perdida. No sé qué hago ni quién soy. Y, de repente, creo que he perdido 26 años de existencia. Me desperté un día consciente del laberinto. He caminado tantas veces a lo largo y ancho de los mismos pasillos... Y ahora lo veo con punzante claridad: siempre han sido, exactamente, los mismos pasillos. Poco a poco me convierto en estatua de sal, me paralizo. Me levanto por las mañanas con la sensación de fracaso arrastrando mi piel, como la arrastraría para sí el lodo seco. Me miro en el espejo y sólo veo una desoladora costra de decepción y ruina. Esquivo al ser humano, finjo que vivo. Y no, no es lo que hago: lo que hago es sobrevivir dentro de mi jaula.
7 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« Otra vez. Insomnio. | Inicio | Desde siempre. »



Luchar contracorriente siempre desgasta mucho. Lo mejor es servirse de la propia corriente para ir a donde nosotros queramos.
Animo...
Toma un trozo de tarta, por si te animas :http://politica-y-opinion.lacoctelera.net/post/2009/04/14/tarta-f...
:)
No te sientas fracasada...mira a tu alrededor, seguro que hay alguien que te necesita, tú eres/serás lo más importante para esa persona y siendo así, la vida no puede ser tan odiosa.
Cierto es ,que cuando las cosas se nos tuercen, o no salen como nos gustaría el mundo se nos viene encima (que me lo digan a mí)..pero bueno..tenemos que seguir...el tiempo no se detiene aunque a veces lo parezca.
Un amigo
Ey, mucho ánimo!
No te voy a dar ningún consejo, estoy tan perdido como tú. Muchas veces me siento como te sentías (o algo parecido) cuando escribiste este post, así que te digo lo que hago yo en casos así: intento regalarme cosas que me gusten (no me refiero a objetos materiales, sino a sensaciones, hacer cosas que me gusten mucho, me interesen y entretengan; estar con buena compañía tb ayuda, aunque la falta de esto muchas veces es la causa de la afección) e intento no pensar en mí, intento no ser el centro de atención de mis pensamientos, aunque esto también es difícil de conseguir.
En resumen: amar (sin esperar amor a cambio, y en el sentido más amplio de la palabra) y hacer lo que me gusta y me hace sentir bien. Es lo que hago, o lo intento, cuando me siento como creo que te sientes tú.
Muchas gracias, José Manuel. La verdad es que buscarse distracciones agradables sube el ánimo, y compartirlas más aún. Sigo estando perdida en medio de la nada, pero así también hay oasis en mi vida. Muy buenas recomendaciones.
Besinhos!!
En laberintos similares me encuentro algunas veces y muchas más volando sobre planicies que he paseado una y mil ocasiones. Durante mucho tiempo me sentí perdida... tú llevas apenas 26 yo me perdí como por 36 pero un buen día empecé a darme cuenta de que no estaba perdida, y tampoco iba nadando contra corriente, simplemente estaba caminando en un camino mágicamente reservado para pocos y nadaba siguiendo mi propia corriente. Ahora disfruto enormemente de mis silencios, amo mis insomnios y me reconozco como lo que soy ¡Una hermosa mujer que ha superado grandes obstáculos! Me encantó leerme en tus líneas... gracias por compartir diosa hermosa!!!!!
Vaya, me he dado cuenta de que sólo respondí a José Manuel, ¡perdón!
Joaquín, muy buena reflexión.
Política, gracias por la tarta.
Sleipnir, un gran problema es ese, que el tiempo no se detiene. Ojalá lo hiciera, así no lo perderíamos. Gracias por tus palabras.
Peregrina, no sé si mi camino será esa mágica senda, pero gracias por compartir tu experiencia, y me alegra que salieras de la confusión. Quizá lo logre yo algún día...
Besinhos a todos!